Hambre
Siento hambre, hambre de aquello. Te veo en casi todo lo que hago, y no te alcanzo, y no puedo hacerlo, y ya no debo ni intentarlo. Se acabó, y eso es lo que debería de saber. Quiero asumirlo completamente, quiero poder ver en otras personas luces de colores y encontrarme de nuevo como antes de estar contigo. No me ha destruido la situación, simplemente me ha vuelto a debilitar, no como antes, no como al principio, pero me resulta tremendamente dificil volver a encontrar lo que yo realmente soy dentro de alguno de los recovecos de mi cuerpo, porque es como si mi esencia hubiera desaparecido, como si te la hubieras quedado al irte. Las fases, las odiosas fases que hay que pasar antes de volver a encontrar la esencia de uno me consumen. Ahora estoy en aquella fase de recuerdo absurdo, que no me hace ni llorar, pero que me estanca. Y en esta fase, que más da que te llame la atención alguién.... porque huyes, corres, te escondes, lo niegas y lo vuelves a negar, no quieres que pase y no crees que sea lo correcto. Además todo es equivocado, nada es lo propio. El que sea, el que le haya tocado ser objeto de deseo no es adecuado, es un error, no puede ser y sigues corriendo hacia el infinito para escaparte de cualquier tipo de situación comprometida que te deje en evidencia. Tengo hambre, pero no me vale cualquier plato, todos tienen algún fallo, son insulsos o demasiado salados, son picantes o les falta algún tipo de condimento esencial, tienen buena presencia pero no crees que sepan como se ven. Tengo hambre en estos días de Otoño pero no tengo ganas de comer.